Cuento: Liebre y tortuga

Él, mirada triste. Pasos lentos, seguros, como la tortuga. Ella, misteriosa mujercita. Corre todas las mañanas, llega tarde porque se queda dormida. Siempre llena de energía, como una liebre. Sus caminos se cruzan y por unos segundos comparten sus nostalgias con un par de miradas y luego siguen su camino. La tarde gris cubre los…